Arles
dos veces milenario
Lugar habitado por los celtas,
colonizado por los griegos, Arles se hace romano gracias a César
que asienta aquí, en el año 46 a. C., los soldados
veteranos de sus legiones. Funda una colonia de derecho romano,
Arelate, en el territorio de esta ciudad que le apoyó durante
el asedio de Marsella.
Es la primera edad de oro de la ciudad. En ese periodo, se transforma
y se edifican espléndidos monumentos: el foro, templos, teatro,
anfiteatro, circo, termas... Bajo el reinado del emperador Constantino,
su prosperidad le valió el título de « Pequeña
Roma de las Galias ».
En los primeros años de la Cristiandad se convierte en un
gran centro religioso.
Arles es en el s. V uno de los últimos bastiones de la romanidad.
Gracias a su dinamismo económico, a la actividad de su puerto,
Arles es entonces reconocida por su situación estratégica
excepcional, que hace del delta del Ródano un jalón
indispensable de las comunicaciones del Imperio Romano en un occidente
dominado por los Bárbaros.
Su patrimonio arquitectónico excepcional no es solamente
la oferta que puede hacer la ciudad a sus muy numerosos visitantes.
Dispone de un patrimonio natural único
puesto que la Comarca de Arles está constituida por tres
paisajes direrentes agrupados alrededor de la ciudad: el macizo
de los Alpilles que inspiraran a Fréderic Mistral, la Crau
árida de los pastores y la Camargue situada entre los dos
brazos del Ródano.
La ciudad está también indisociablemente ligada al
pintor Van Gogh que atraido por la luz característica del
lugar pinta aquí una parte muy importante de sus obras más
conocidas.
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